NIÑOS
Y ADOLESCENTES EN COMPETENCIA:
¡ATENCIÓN PADRES Y ENTRENADORES! (05
de octubre de 2005)
Todos aquellos que estamos vinculados a la actividad deportiva
siempre vivimos con alegría la incorporación de
jóvenes atletas a las distintas disciplinas y fomentamos
su participación en los eventos competitivos,
pero ¡cuidado! no perdamos de vista que el objetivo es
que se diviertan, que se acerquen al deporte y a la competencia
de una forma participativa, alentándolos y estimulándolos
a superarse a sí mismos viviendo una experiencia agradable
que haga que incorporen el deporte como una forma de vida.
Tenemos que tener en cuenta un viejo adagio del entrenamiento
que dice que los niños no son adultos en miniatura, y
por lo tanto deben ser tratados acorde a sus capacidades y necesidades
especiales.
En cuanto a los deportes de resistencia, como las carreras o
triatlones de más de una hora de duración, recordemos
que los niños y adolescentes no tienen los sistemas que
proveen energía en forma aeróbica maduros, que
son justamente los que usan en estos tipos de competencia, y,
por lo tanto, pueden ver perjudicados su desarrollo al forzarlos.
También tengamos presente que los jóvenes son
más propensos a sufrir deshidratación e hipertermia
ya que no tienen tanta percepción de la sed como los
adultos.
A continuación resumimos algunos aspectos sobresalientes
de la bibliografía actual acerca del entrenamiento y
competencia de niños y adolescentes.
El costo energético de la caminata o la carrera
a cualquier velocidad, cuando se calcula por kg de masa corporal,
es considerablemente mayor en los niños que en los
adolescentes y los adultos; mientras más joven es el
niño, el costo relativo es mayor La principal razón
para este "desgaste" relativo de energía,
en los niños, es la falta de una adecuada coordinación
entre los grupos de músculos agonistas y antagonistas.
Requerimientos de fluidos y electrolitos
Una implicancia del incremento del gasto de energía
durante el ejercicio es la producción de más
calor metabólico.
Debido a que el costo energético de realizar
actividad física es elevado, los niños producen
más calor metabólico por unidad de masa corporal
que los adultos.
A pesar de que este calor extra es disipado, la temperatura
corporal puede incrementar y su almacenamiento, en situaciones
extremas, podría inducir a enfermedades relacionadas
con el calor.
La evaporación del sudor es la principal vía
para la disipación del calor en las
personas que se ejercitan, particularmente en climas calientes.
La ingesta insuficiente de fluidos puede producir una "deshidratación
voluntaria"
(deshidratación que ocurre a pesar de que se ofrecen
bebidas en abundancia). La deshidratación voluntaria
ocurre en los chicos , así como en los adultos. Pero
en los niños, la temperatura corporal durante la deshidratación
se incrementa más rápido que en los adultos
. Por lo tanto, es esencial prevenir o atenuar la deshidratación
voluntaria en los atletas jóvenes. Patrones inadecuados
de reemplazo de fluidos también pueden producir una
insuficiencia de electrolitos. En particular, un descenso
severo en la concentración de sodio en los fluidos
corporales, una condición conocida como hiponatremia,
puede producir enfermedades severas. Este descenso en la concentración
de sodio puede ocurrir, por ejemplo, cuando el atleta repone
las perdidas de orina y sudor consumiendo solo agua, la cual
contiene poco o ningún sodio.
Nutrición para Niños y
Adolescentes Atletas
Una de las consecuencias de la hiponatremia son los calambres
musculares durante o después del ejercicio. La hiponatremia
severa en los niños puede inducir a la apatía,
nauseas, vómitos, reducción de la conciencia,
mareos y en ocasiones inclusive la muerte.
¿Cómo se podría
prevenir la deshidratación voluntaria en los jóvenes
atletas?
Los expertos recomiendan realizar una hidratación previa,
consitente en tomar alrededor de medio litro de agua una hora
antes de la competencia, aunque hay que considerar las variaciones
individuales.
Después de la competencia o entrenamiento se recomienda
ingerir no solamente agua sino bebidas deportivas o preparaciones
caseras que contengan tanto azúcares como sal de mesa,
alrededor de ¼ o ½ de cucharadita por cada litro
de agua.
Lo ideal es chequear el peso corporal antes y después
de los entrenamientos en forma periódica para sustituír
un 150% el peso perdido, es decir, si el peso perdido fuera
de 500gramos, se debe consumir un litro y medio en las horas
posteriores.
Dra. Verónica Lombán
Especialista en Medicina del Deporte
y en Nutrición Deportiva
vlomban@uns.edu.ar
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